¿Es el Coaching un trabajo real?: qué hacer cuando no te entienden

¿Cuándo vas a conseguir un trabajo de verdad?

Esas palabras me dolieron más de lo que esperaba porque venían de alguien a quien amo. Sobre todo porque estaba compartiendo una historia de éxito de un cliente, con gran emoción.

Estaba contando muy alegre que había acabado de ayudar a una cliente con un problema de ansiedad que le tenía paralizada desde hacía meses. 

Esperaba recibir un ¡Te felicito!, pero a cambio recibí esa pregunta tan dolorosa. 

La cruel verdad que viven muchos Coaches cuando están empezando

Después de acompañar a cientos de Coaches a dar sus primeros pasos, he escuchado la misma historia una y otra vez: 

“Mi madre me pregunta cuándo voy a dejar esto y buscar un empleo estable”.

“Mi esposo piensa que esto es solo una fase más en mi vida y que luego volveré al mundo real”.

“Cuando me reúno con la familia, todos hablan de sus trabajos, pero yo no digo nada del mío, porque sé que van a poner los ojos en blanco si menciono el Coaching”.

Es totalmente comprensible, a mí me sucedió algo parecido. Sobre todo por la complejidad de explicar qué se hace realmente en el Coaching y las conversaciones terminan convirtiéndose en interrogatorios. 

La parte que más duele es que al final, ni te entienden y te miran con lástima como si fueses un caso perdido. 

¿Por qué es tan difícil para las familias entender el Coaching?

Aquí una verdad incómoda: “no es su culpa que no lo entiendan”

Tu familia y la mía crecieron en un mundo donde el trabajo se veía así: 

  • Sales de casa muy temprano.
  • Vas a la oficina o al trabajo.
  • Tienes un jefe (por lo regular poco amable).
  • El trabajo es duro y te queda poco tiempo libre.
  • Recibes un salario fijo cada quince días o cada mes. 
  • Tienes ciertos beneficios como seguridad social, prestaciones de ley, etc. 
  • Y te jubilas a eso de los 60 – 65 años. 

¡El Coaching rompe todos esos moldes!

  • Trabajas desde casa (o desde donde quieras).
  • No tienes jefes.
  • Tus ingresos son variables.
  • Te pagan por conversar (según ellos) y te queda mucho tiempo libre. 

Alguien me dijo una vez: ¿eso no es como ser psicóloga pero sin título?

¡Ouch!

Entendí algo importante ese día: esa persona no estaba tratando de herirme, estaba tratando de entender cómo encajar mi trabajo como Coach dentro de su mundo conocido, pero simplemente no podía. 

Cómo una historia cambió prejuicios contra el Coaching

Imagen de bombillo blanco con fondo violeta en símbolo de eureka

Un día decidí dejar de perder energía tratando de explicar qué es el Coaching y cambié de estrategia. 

En una de las tantas reuniones familiares me preguntaron, ¿cómo vas con el ehm, esa cosa que haces?

Respiré profundo y, pregunté: 

¿Recuerdan a Ana, mi amiga de toda la vida?, todos respondieron que sí. 

“hace seis meses, mi amiga vino a mí completamente frustrada, su vida había perdido el sentido, su matrimonio no iba bien, no tenía ganas de nada y encima se sentía maltratada por sus hijos y su familia”.

Todos quedaron en silencio…

“Trabajamos juntas durante cuatro meses, no la curé, ni le di soluciones mágicas. La acompañé mientras ella misma descubría su fuerza y aclaraba lo que quería en su vida, así fue reuniendo valor para tomar nuevas decisiones”.

La semana pasada, Ana me envió una foto, estaba en su nueva casa, que estaba pagando con el trabajo que consiguió al descubrir todo lo que tenía para dar y de lo que era capaz.

Me dijo “gracias amiga por ayudarme a encontrarme a mí misma”.

Y llegó el entendimiento.

Hice una pausa…

Eso es a lo que me dedico, no solo hablo con las personas. Las acompaño mientras mejoran sus vidas. 

y, sí, me pagan por eso. Porque cambiar una vida no tiene precio, pero mi tiempo, mi experiencia y mi dedicación sí lo tienen y valen mucho. 

Ese día, la dinámica cambió, no porque hubiera convencido a todos de que el Coaching es maravilloso, sino porque por primera vez entendieron qué era lo que realmente hacía. 

Estrategias prácticas para ganar el apoyo familiar

Aquí te muestro algunas estrategias que te ayudaran a explicar que el Coaching es un trabajo real.

En lugar de decir “soy Coach”, prueba con:

  • Ayudo a las personas a alcanzar sus objetivos.
  • Acompaño procesos de cambio y crecimiento personal.
  • Trabajo como consultora en desarrollo humano.

No es que estés mintiendo. Es que estás traduciéndolo a un lenguaje que ellos pueden entender.

  • Este mes ayudé a alguien a conseguir el trabajo que llevaba años buscando.
  • Una de mis clientas logró mejorar su relación con su hijo adolescente.
  • Acompañé a una persona a superar el miedo que le tenía paralizada.

Los números también ayudan:

  • Este mes trabajé con 8 clientes.
  • Mis ingresos este trimestre fueron de…
  • Tengo una lista de espera de 3 personas.

Cuando alguien haga un comentario hiriente, puedes responder:

Entiendo que te preocupes por mí, y te agradezco que te importe. Esta es mi elección profesional y me gustaría que pudieras apoyarme, así como yo apoyo las tuyas.

O más directo: Sé que no entiendes completamente lo que hago, pero me gustaría que confiaras en que yo sí lo entiendo y estoy tomando decisiones conscientes sobre mi vida.

En cada familia hay alguien más abierto al cambio. Enfócate en ganar su apoyo primero. Esa persona se convertirá en tu voz cuando tú no estés presente.

En mi caso fue mi hermana. Cuando comenzó a ver mis resultados y mi felicidad, se convirtió en mi defensor más feroz en las reuniones familiares.

Una trampa común es sentir que tienes que justificar constantemente tu decisión. Esto solo refuerza la idea de que hay algo que justificar.

En lugar de entrar en explicaciones largas, puedes simplemente decir: Estoy muy feliz con lo que hago y los resultados que estoy viendo y cambiar de tema.

Cómo manejar los momentos más difíciles

Cuando te preguntes por tu “Plan B”

Responde: mi “Plan A” está funcionando bien, gracias. 

Cuando comparen tu trabajo con el de otros familiares…

Responde: Cada persona tiene un camino diferente. Me alegra que Juan esté feliz en su trabajo corporativo, así como yo estoy feliz en el mío.

Cuando sugieren que busques algo “más estable”

La estabilidad para mí no viene de un empleador, sino de mi capacidad de crear valor y ayudar a las personas.  Eso me da mucha seguridad. 

Cuando minimicen lo que haces…

Entiendo que desde afuera pueda parecer simple, pero como cualquier profesión tiene mucha profundidad y requiere de habilidades específicas que he desarrollado a lo largo del tiempo.

La verdad que nadie te dice sobre el apoyo familiar cuando eres Coach

Aquí viene algo difícil de asimilar: puede ser que algunas personas en tu familia nunca entiendan completamente lo que haces y está bien. 

Tu valor como profesional no depende de la aprobación familiar. Tu éxito como Coach, no se mide por cuánto entienden tu trabajo, sino en la ayuda que brindas a tus clientes. 

Después de más de trece años como Coach, sé con total certeza cuánto le puedo ayudar a una persona.

Ya no me importa lo que piensen de mí porque sé que lo que aporto al mundo es invaluable y necesario.

¿Te ha pasado algo similar con tu familia?

Si te gusto este artículo compártelo con algún colega Coach para que este también pueda explicarle a su familia que el Coaching es un trabajo real y que no está solo en su camino.