El Hábito Atómico más grande que has desarrollado hasta hoy, es el de estudiar Coaching.
Ahora, tener una certificación o estar estudiando Coaching, no te convierte en Coach. Ese título lo ganas cuando le das resultados reales a un cliente y este te llama “Mi Coach”.
En ese momento, cuando estás recibiendo dinero a cambio de tus habilidades y el esfuerzo que pusiste para graduarte, es que puedes decir, orgullosamente, que ya eres un Coach.
Como Coach, lo sabes muy bien. Un hábito es una acción (física o mental) que se hace de manera automática, porque se ha convertido en parte de tu día a día (como cepillarte los dientes, la forma en como te duchas, el mirar el móvil constantemente, etc.).
Son conductas que, repetidas muchas veces, se convierten en carreteras neuronales que generan acciones o respuestas automáticas.
Lo cual está comprobado científicamente por la Neurociencia. Incluso, puedes ver este video haciendo clic, el cual se llama: Aprende cómo cambiar un hábito en el cerebro.
Para ti como profesional es vital entender que los hábitos, no solo son físicos, sino también mentales. Sobre todo, esto te va a ayudar mucho a la hora de generar cambios importantes en la vida de tus clientes.
Para ello te voy a mostrar algunos de los hábitos mentales más dañinos para que entiendas lo crucial que es, que tú como Coach le ayudes a la mayor cantidad de gente posible.
Para mí, crear un nuevo hábito es como construir algo que no existe en tu vida. Y literalmente, la Neurociencia así lo demuestra, cuando nos explica el camino neuronal nuevo que se crea al reforzar una nueva conducta. Si miras un proceso de construcción, lleva tiempo, va por etapas y está lleno de pequeñas acciones repetitivas, qué sumadas, al cabo del tiempo, te van a dar un resultado lógico.
El enfoque clave aquí no es el resultado global en sí, sino la pequeña acción del día.
Construir un nuevo hábito, puede crear resistencias grandes en tu mente, porque a ella, no le agradan los cambios. Esto se debe a que, para construir un nuevo camino neuronal y crear una nueva conducta o secuencia de acciones (hábito), Ella debe gastar mucha energía. Lo cual, tratará de evitar a toda costa.
La mente es una de las barreras más difíciles de traspasar a la hora de construir nuevos hábitos en tu vida. Por eso, lo que te debe sostener en los momentos más difíciles, no puede ser tu fuerza de voluntad, porque esta se gasta y se acaba.
Lo único que te va a mantener firme en esos duros momentos, será tu porqué (el propósito detrás de ese cambio). Esa razón del ser del cambio, se convertirá en tu convicción, en tu certeza, en tu faro y no se vencerá, ni gastará como tu fuerza de voluntad.
Sin este elemento tan importante es mejor que no emprendas aún el viaje, hacía cambiar tus hábitos. Primero busca esa visión, ese porqué que te sostendrá y luego miras cuál será esa pequeña acción que repetida muchas veces, te dará como resultado lógico, tu sueño como una realidad tangible.
Cada nuevo cambio requiere cierto tiempo, pero dicho tiempo es diferente para cada persona, dependiendo de su propio ritmo. Por eso, es necesario que te des un tiempo prudencial para ver resultados y no esperes que de un día para otro, las cosas mágicamente cambien.
Sin importar el cambio de hábito que emprendas, debes ser consciente que solo la repetición (la constancia), será la clave para construir ese resultado que quieres.
En este punto, necesitas practicar la amabilidad contigo, como lo harías con tus clientes. Exigirte, culparte o atormentarte mentalmente porque no ves resultados rápidos, no va a hacer que los días tengan menos horas, ni el tiempo se acelere.
Te guste o no, solo puedes ir un día a la vez. Pero en ese día, puedes hacer lo mejor por ti, con amabilidad, aprecio y comprensión, sin hacerte daño y dándole espacio al tiempo para que haga su parte.